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Prólogo «Tu maldita sonrisa» #SinMar3

¡Buenos días, Cerecit@s!

Ya con el título me he cargado la sorpresa y sabéis a lo que vengo, ¿verdad?

Como viene siendo costumbre, he decidido darle utilidad al blog, que para eso lo tengo, y publicar el prólogo de mi próxima novela «Tu maldita sonrisa».

Podría deciros que espero que os guste, que ojalá os emocione tanto como a mí y que estoy deseando que leáis el libro y me deis vuestro veredicto, pero como estoy demasiado nerviosa, solo voy a desearos una buena lectura.

 

Prólogo

—Ey, ¿estás bien?

Jessica me mira intentando no llorar por todos los medios. Acaba de caerse en mitad del patio mientras muchos niños del colegio la miran y se ríen, así que la entiendo. Si hubiese sido Julieta se habría reído la primera, pero Jessica es muy tímida y hace todo lo posible por no llamar la atención, así que, para ella, caerse en público es mucho peor de lo que podría ser para cualquier otra persona.

—Pues claro que estoy bien. ¿Qué quieres? ¿Reírte de mí tú también?

—¿Por qué iba a hacer eso?

Ella me mira y se recoloca sus enormes gafas. Los chicos suelen decir que Jessica es una cuatro ojos, que es un topo y por eso lleva esas gafas tan grandes. Tiene los dientes separados, la cara llena de pecas y siempre que se meten con ella agacha la cabeza y procura no llorar, aunque no lo logra casi nunca. También se meten con ella por eso. En realidad, no lo entiendo, mi hermana Amelia también es una llorona y con ella no se meten tanto. Quizá sea porque nos tiene a Esme, a Julieta y a mí para defenderla y todo el mundo lo sabe. Nosotros somos hermanos y, además, cuatrillizos. Tener tres hermanas de mi misma edad siempre me ha parecido un rollo, la verdad. Durante mucho tiempo me he preguntado por qué he tenido tan mala suerte y no fuimos, en vez de tres chicas y un chico, dos chicas y dos chicos. Me hubiese molado un montón tener un hermano, pero papá dice que eso no se puede elegir, porque, si así fuera, él habría pedido niños más tranquilos, educados, buenos y responsables, así que, si él puede aguantarnos a los cuatro, yo puedo aguantar a mis tres hermanas, y no hay más que hablar. Las explicaciones de papá a veces no me gustan nada.

Pero volviendo a Jessica, es verdad que suele llevar la mejilla sucia de bolígrafo, rotuladores, plastilina o tierra siempre. Su ropa tampoco es la mejor ni la más moderna. Según Julieta sus padres la visten así porque no la quieren, Amelia dice que no, que seguro que es porque son pobres y no tienen dinero e intentó hacer un bote para comprarle ropa nueva y Esme nos lo prohibió y nos dijo que comprarle ropa a Jessica sería un insulto, porque el único problema es que su madre tiene mal gusto. Yo no sé cuál de las tres tiene razón, la verdad, yo solo sé que debajo de su mejilla sucia, esas gafas enormes, la falda demasiado grande y casi hasta los tobillos, la camiseta de chico y las zapatillas rotas, a mí, Jessica, me parece preciosa. No lo digo en voz alta, porque se reirían de mí, pero eso no quiere decir que no lo piense. La verdad es que lo pienso de todas las chicas de mi clase y, si me apuras, de mi colegio. Mis amigos no dirían eso, lo sé, pero en realidad, mis amigos dicen que las chicas son todas unas asquerosas. Cuando ven a algunos chicos mayores del colegio besar a sus novias hacen como si estuvieran a punto de vomitar y se ríen un montón. Yo no lo hago, porque no me parece vomitivo. Para mí asqueroso es que mi hermana Julieta nos obligue a comer barro porque hemos perdido una apuesta, pero besar chicas me parece guay. Son bonitas, hablan de cosas interesantes, son simpáticas y se ríen si les digo algo bonito o les llevo flores. Bueno, se ríen algunas, otras me miran mal y no sé por qué. ¿Qué tiene de malo regalar flores? Huelen bien, son bonitas y adornan. Lo único malo, según mi padre, es que no debería robarlas del jardín de Conchi, porque eso se considera delito. Yo creo que Conchi, nuestra vecina, tiene como mil flores y debería darle igual que yo coja unas pocas, pero como no quiero ser un delincuente, ahora las arranco de nuestro propio jardín, aunque mis hermanas se rían de mí. Antes me molestaba que se rieran de mí, pero ahora ya he entendido que lo van a hacer de todas formas, y total, yo también me río mucho de ellas por todo. Son las únicas chicas del mundo que me parecen tontas a veces.

—¡Me he caído delante de todo el mundo! —Jessica me saca de mis pensamientos mientras señala a todos los que aún nos miran y se ríen de ella.

Mis hermanas se acercan, pero ellas no se ríen. Julieta coge una piedra del jardín del patio y se planta delante de los chicos, amenazándolos con tirarla si no se callan, Amelia los mira mal y Esme solo coge a Jessica de un brazo y la levanta.

—¿Te has hecho daño? —pregunta mientras Jessica niega con la cabeza.

Yo recojo lo que ha quedado de bocata del suelo y se lo doy, pero ella vuelve a negar con la cabeza y se va corriendo. La veo entrar en el colegio y sé que es probable que se meta en clase y se pase ahí el resto del recreo.

—Pobrecita, tiene vergüenza —dice Amelia con cara de pena.

—Deberíamos darle clases de karate —sigue Julieta.

—Nosotros no sabemos karate —le responde Esme.

—Ya, lo que quiero decir es que deberíamos enseñarle a dar patadas, morder y arañar a todo el que se meta con ella.

Me río un poco, porque Julieta es una bestia y porque no me imagino yo a Jessica arañando a nadie.

Mis hermanas se ponen a discutir cómo pueden ayudar a Jessica y acaban peleándose entre ellas, porque estas tres no saben hablar sin discutir. Yo decido pasar de ellas y entrar en el cole, para ver si puedo acompañarla por lo menos. Por el camino me encuentro a Tony, uno de los chicos que se ha reído de ella, que me para mientras me señala el patio.

—¿Has visto cómo se ha caído la cuatro ojos?

—He visto cómo se ha caído Jessica.

—Sí, tío, esa. ¡La cuatro ojos!

Lo miro muy serio, porque no me gusta nada que se siga metiendo con ella.

—¿Sabes una cosa, Tony? No deberías meterte con Jessica, ni con nadie.

—Ah, ¿no? ¿Y eso por qué?

—Bueno, hueles mal. —Él deja de reírse de pronto y me mira muy serio—. Hueles muy mal y nadie te lo dice porque no te importa pegar a la gente si algo te molesta, pero a mí no me das miedo.

—¡Yo no huelo mal!

—Hueles como una mofeta. —Me tapo la nariz y hago como si estuviera a punto de vomitar—. Es como estar al lado de una gran mierda que camina.

Tony me empuja, pero no me quedo quieto y le empujo de vuelta. Es más grande que yo, pero no me importa, no me da ningún miedo pelearme con él y cuando vuelve a empujarme, tirándome al suelo, me las ingenio para arrastrarlo conmigo y darle una buena patada. Nos ponemos a rodar mientras nos pegamos y en pocos segundos aparece un círculo de gente a nuestro alrededor, incluida la profesora, que nos grita para que nos detengamos de inmediato. No lo hacemos, así que al final ella se mete en medio, nos coge de las camisetas y nos separa como puede. Mis hermanas aparecen de pronto y le gritan a Tony un montón de insultos mientras Esme me mira la boca, porque me ha dado un golpe tan fuerte que me he hecho un poco de sangre. Saco la lengua y la pruebo, porque en las pelis siempre hacen eso y parece que mola, pero la verdad es que la sangre sabe rara, como a hierro, así que no lo hago más.

—¡Eres un idiota! —grita Tony.

No le contesto, porque la profesora acaba de mirarlo y regañarle, pero cuando ella no mira le hago un corte de mangas, lo que hace que él corra otra vez en mi dirección. La profe se enfada aún más, el maestro de educación física aparece y, cuando quiero darme cuenta, estoy sentado en el despacho del director, Tony está en otra silla y los dos esperamos que nuestros padres lleguen. Cuando lo hacen nos regañan a tres bandas, nos dan un discurso sobre por qué no podemos pegar y nos castigan dos semanas limpiando y ordenando las estanterías de la biblioteca. En realidad, me da igual, porque Tony se lo merecía y no me arrepiento, pero cuando papá me mira mal procuro poner cara de niño bueno. Él se va poco después y el resto de la mañana en clase pasa bastante tranquila. Nadie más se mete con Jessica, así que vuelvo a pensar que alguien tenía que pararle los pies a ese cerdo de Tony. A lo mejor ahora el resto de idiotas que se van riendo de la gente se lo piensa antes de hacerlo. O puede que no, pero sea como sea, yo he sido un héroe.

Cuando salimos de clase esperamos el bus que nos llevará a Sin Mar, la urbanización en la que vivo con mi familia. Aparte de mis hermanas, hay otros chicos que también viven allí, pero Jessica es de la ciudad, por eso me extraña verla caminar hacia donde estamos.

—¿Podemos hablar, Álex?

—Claro.

—Pero los dos solos.

Mi hermana Julieta empieza a tararear una canción de amor ridícula, pero la miro tan mal que alza las manos y se encoge de hombros, callándose de inmediato. Yo camino con Jessica hasta estar lo bastante apartado de las chicas. Nos pueden ver sin problemas, pero al menos no nos oyen.

—Dime.

—Yo… quería darte las gracias por defenderme antes, cuando le has pegado a Tony.

—No es nada. Tony es un abusón.

—Para mí significa mucho. —Me doy cuenta de que se ha puesto un poco colorada y sonrío, porque me hace gracia y me parece bonito—. Has sido como un héroe.

No quiero decirle que yo pienso lo mismo, porque quedaría como un presumido, así que me encojo de hombros y vuelvo a sonreír.

—Cuando me necesites, silba.

—Vas a ser un gran bombero.

—Creo que sí.

fefb85502c1ce2a6a388dccfd8afd704¿Eso también ha sido presumido? Bueno, me da igual porque tengo muy claro que de mayor voy a ser bombero. Ayudaré a la gente a salvar sus casas, bajaré gatos de los árboles y saldré con un montón de chicas, porque mis hermanas dicen que los bomberos ligan un montón y todo el mundo lo sabe.

—Bueno, pues… esto…

—¿Estás bien? —pregunto a Jessica.

—Sí, es solo que yo… —Se muerde el labio inferior y, antes de poder darme cuenta de lo que hace, se alza sobre sus puntillas y me besa.

No es un beso en la mejilla, no. Me acaba de dar un beso en la boca, como hacen los chicos más mayores. Puedo oír las risas de mis hermanas y otros chicos, y Jessica está tan roja que parece un tomate, pero a mí me ha parecido bonito que me haya besado así, de sorpresa, así que miro al lado, a la jardinera del colegio, arranco una flor esperando que nadie se chive, porque últimamente tengo muchos castigos por arrancar flores y se la doy a Jessica, que abre sus enormes ojos detrás de sus gafas y sonríe mientras la coge.

—Gracias por darme mi primer beso, Jess.

—¿No te ha molestado?

—No, para nada. Puedes darme tantos como quieras y prometo no quejarme.

Ella se ríe, se pone aún más roja, y eso que pensé que ya no sería posible, y se aleja mientras yo sonrío y vuelvo con mis hermanas.

—Eres un mujeriego, Álex —dice Esme.

—¿Qué le has dicho cuando te ha besado? —pregunta Amelia. Le contesto y ella se ríe, pero después me mira con dulzura, como es ella, y habla—. Creo que acabas de echarte novia.

—Tío, la has cagado —dice Julieta como si tuviera pena de mí.

Yo me río y me encojo de hombros, porque no creo que la haya cagado, y cuando miro a mi lado y veo a Jess sonreír y cuchichear con chicas que antes ni siquiera le hablaban creo que, en realidad, esto de besar chicas mola mucho. Mola tanto que no sé si puedo esperar para repetir…

Luego mis hermanas empiezan a cantar una canción ridícula acerca de Jess y de mí y pienso, otra vez, cuánto me hubiese gustado que fuéramos dos chicos y dos chicas, porque algo me dice que a estas tres pesadas no voy a quitármelas de encima nunca.

***

¡Espero que os haya gustado! No dejéis de contarme vuestras impresiones =)

Un besito y feliz viernes, familia.

P.d. Queda una semana!!!

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24 comentarios sobre “Prólogo «Tu maldita sonrisa» #SinMar3

  1. me encanto quiero seguir leyendo. amo todos tus libros debo decir que se me han caido unos lagrimones por hay! sigue asi eres muy buena en lo que haces un abrazo!.

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  2. ¿Qué decir de este prólogo? La verdad, que me muero de ganas de tener el libro en mis manos para manosearlo y disfrutar de esta historia en papel, como una loca. Ver a nuestro bombero “ligando” y volver a saber del resto de familia de Sin Mar. Ya queda menos!!! Gracias, Cherry por tus historias y tus personajes.

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  3. ¡Estoy bastante emocionada! Lo peor es que voy a tener que esperar un tiempo para leerlo 😦 Si puedes, haa sorteos internacionales:( Eres genial, te admiro y te leo con muchísimo amor. Éxitos en todo.
    P.D.: tu hija es una monada
    P.D2.: amor eterno a tus novelas

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  4. Ya sabía yo qur Alex detrás de su chulada es todo amor. Y que esa pose de mujeriego es eso una pose, ansio leer ya su historia!!! Me encantó Cherry Chic!!! Alex se va a robar mi corazón 💓

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  5. Bueno que decir, a parte de ya me lo compro!!!! Es que para comerselo a besos, Por Dios!!! Aunque crea que es un regalo de dios para las mujeres, cuando Alex caiga enamorado va a ser una preciosura sin lugar a duda.
    Amo todos tus libros, me encanta que pueda sentir tantas cosas (creo que es hermoso poder vivir las historias y con tu ayuda es fácil), es el día de hoy que pienso en la carrera de pelos y no paro de reir es que lo veo clarito delante de mis ojos.
    Gracias por escucharlos y darles vida.

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  6. la verdad que ya leí “mi canción mas bonita” y es el mejor libro que había leído pero ahora con este libro no se cual de los dos es mejor…
    y lo ,mejor es que los dos son de tu autoria.
    ¡¡me encanta alex, y jessica!! amo tus historias

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  7. Me encanto la historia de Alex, súper original y entretenida la relación de los hermanos. Espero que haya una historia mas sobre Amelía y si es similar a las anteriores sepa de antemano que estoy anciosa por leerla.

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